La pobreza te hace retroceder y a la vez sientes gratitud por haber podido adaptarte a las más adversas condiciones, si eso hace falta para sobrevivir. Todo es áspero. Estoy quemada y arrogante o temblando con miedos inciertos.
Aquí y yendo para acá, o allí y vengo por aquí; no estoy en ningún sitio. Dos vidas por separado.
Las americanas están ganando más dinero que sus maridos, que a menudo están sin empleo y ocupados aprendiendo tareas que las mujeres han llevado con maestría durante siglos. Yo quiero a mi misma más que a ti, ¿que podemos hacer?
Sigo trabajando unos cuentos cortos de los ochenta y pintando cabezas de toros gigantes. Los colores cambian, hay tonos pasteles y deshago la capa pesada de amarillo y marrón. Cosas horribles ocurran y hay gente que se hacen mucho daño.
Preparando la exposición en la Casa Cultural de La Zubia y sigo preocupándome sobre el pasado. Llevamos juntos las constantes dificultades que existan entre hombre y mujer, sobre todo cuando el ego es mas activo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario