Ser pasiva también es una opción: como yo era antes y como soy ahora. Pinturas del Bar Botana Exposición. El Árbol Genealógico. Nueve retratos y un árbol gigante de átomos explotando.
Un pastel de Degas en el Gran Capitán Exposición. No hay palabras.
Pintando y no puedo parar. La casa está hecha un desastre y los hijos reclaman mi atención. ¿Cual color y donde? Tierras y ocres, verdes y amarillos. La familia me apoya mientras mezclo los colores. La vida sigue, comemos paella y dormimos la siesta. Los colores se ensucian y pierden luz. Pinto el bermellón al lado de las oscuras tierras, que parecen negras. Pasión. Entonces aparecen los azules: tranquilos y fríos. Los grises piden que te fijes en ellos. Unas horas antes de colgar la exposición tengo que utilizar el ventilador para secar el Árbol Genealógico.
Una vez colgados, estoy temblando como si estuviera andando desnuda enfrente de todo el mundo. Estar con los cuadros en el estudio es un largo camino de verlos colgados debajo de los focos y con un público numeroso. Apenas hay vergüenza ahora. Veo la tristeza en sus ojos, la soledad. Cada uno está solo y a la vez siempre buscando contacto. Conexión.
Estoy pintando el toro muriéndose en la plaza, el fondo es azul, la muerte negra. El matador esta vistiéndose en la habitación del hotel. Cielos oscuros. El torero esta tenso. Quizás molesto. Hay más tonos de gris que me ayudan a relajarme.
Macarrones con carne, tomate y queso. Gracias a Dios por la buena comida. La lluvia golpea contra las tejas; los pájaros están cantando y las voces de mis vecinos me asustan. Pinto teteras con frutas. Tuve que vender mis joyas.
El mundo está hecho un asco, la guerra sigue por todos partes. Los Talibanes volaron Los Buda. Estoy pintando con mucho aceite, los colores corren, como si llorasen. Siempre experimentando. Los toros explotan desde el Toril. Estoy atrapada en el nivel de supervivencia.
Sombras y espejos me conciernen a diario. Pintando toritos. Capeas con Americanos del Norte y del Sur. Ingleses. Vamos a tomar baños de barro en Murcia, hace mucho calor y no tenemos un duro.
Trabajando de nuevo en el estudio y dejando que todo fluya, manchar sin prejuicios, sigue adelante con fe ciega. Intento ponerme en contacto con viejos amigos pero estoy demasiado lejos. Vendo los pequeños toros en tiendas y en el camino.
Un día muy triste para los de Nueva York. Para todo el mundo. Más teteras.
Pienso en Francis Bacon: era fatídicamente honesto y cínico. Estoy leyendo “Juana La Loca” por Manuel Fernández Álvarez. Juana se casó con Felipe el Hermoso y las cosas eran como lo son hoy día. La gente en guerra por creencias religiosas. Intentos de dominar el planeta. Juana se vuelve loca. Estudio mi obra en el espejo. Todo está al revés.
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