Vamos a San Nicolás y pinto La Alhambra en acrílicos. Estaba tensa. Muchas cosas se deslizan, se caen, y nunca están terminadas. Bajo mis expectativas. Hacía falta pagar la factura del agua hace dos días. Pienso en triángulos y círculos.
Comenzar mis días con mantras, manchar tela con siena, bermellón, nápoles, y ultramarino con cobalto. Cuadros y apuntes de Sorolla en el Centro Gran Capitán. Estoy leyendo una biografía de Goya y Carmen Laffón.
Pintando retratos de la bailaora flamenca. Pasan por muchas etapas, las lecciones de color, manchas, música y espejos los tiran por un lado y otro. Las tardes son largas. Leo Dora Maar: con y sin Picasso. Una catalana muy bella entra en mi vida, posa durante las horas más calorosas del día. La veo dorada y llena de vida.
¡Mejor exposición de Juan Gris jamás juntada! Y una más pequeña de Antonio Saura en el sótano del Museo Reina Sofía.
Mi atención se centra en el espacio entre los objetos. Todo llega a ser uno y es una decepción y comprensión a la vez. No hay prisa ahora para nada. Puede que tenemos que vivir de las maletas y cartones durante mucho tiempo.
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