¡Solo veo líneas! No hay líneas. ¿Qué líneas? Las expectativas de los demás. ¿Dónde está la línea? Transgresor y cruzando la fila, las fronteras, el borde.
Hace años solía analizar. Pensé que tenía que entender todo. La ignorancia es agua bendita. Estoy leyendo una biografía de Maruja Mallo y vuelvo a los años veinte.
Hay una tormenta de nieve silenciosa mientras montamos a caballo en Santa Fe. Estaba pintando cuando de repente me agarro la tristeza, tenia tanto frío que tuve que levantarme y dejar los misterios del color. Subí al piso de arriba para preocuparme, ¿de qué? De lo que hice y lo que tuve que dejar deshecho.
Hemingway dice muchas cosas sobre Gertrude Stein en la novela A Moveable Feast. De todas formas, una rosa es una rosa y nothing importa. Hínchate de colores hasta que estas saturado de rosa y azul.
Mi cerebro lagarto esta hiperactivo. Sigo pintando, hago pescado para el almuerzo, y barro la escalera por la noche. Recibo malas noticias de mi tierra. El dolor es severo así que pinto unas montañas. No me hace falta ser entendida.
Estaba pintando en la mazmorra. Hacía mucho frío y humedad. Los cuadros se alimentan del ambiente. Ya no me molesta lo inacabado. Investigando retratos con espejos, teorías, e ideas. Descubro la National Portrait Gallery in London on-line.
Dibujando Los Alayos. Pintando teteras y árboles. El color es vibración. Pinto El Suspiro del Moro. Me hice daño cuando buscaba un alivio a mi dolor. Me chifla la paz de no pertenecer, no necesitar, ni desear.
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